Títulos iniciales

Los créditos iniciales de las películas Bond se han convertido en un icono de la serie gracias a unos pocos



Maurice Binder

Nacido en Nueva York el 4 de diciembre de 1925, su madre le animó a dibujar desde pequeño, sin exigirle mucho en los estudios y pagándole clases extraordinarias. Tras estudiar ingeniería, ingresó en la Arts Students League (Liga de Estudiantes de Arte). Empezó como aprendiz en Macy y terminó siendo el Director Artístico. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en un buque de la división de transporte del ejército. Tras la guerra, empezó a trabajar como publicitario autónomo en Los Ángeles. Empezó como diseñador gráfico para pasar posteriormente a diseñador de carteles. Encargado del marketing artístico de Gilda, trabajó en tantas películas que sus éxitos se amontonaban.

En 1961 crea los títulos iniciales para la comedia romántica de Stanley Donen La pagina en blanco, su mejor trabajo antes de Bond según incluso el propio Binder. Al estreno de la película asistieron Albert R. Broccoli y Harry Saltzman que estaban preparando Agente 007 contra el Dr. No y contrataron para ello a Binder.

 En Agente 007 contra el Dr. No, la secuencia inicial, aunque simple, utilizó un diseño de puntos muy moderno para la época. Binder estaba muy interesado en la tecnología, el color, el sexo y el ingenio. Utilizando efectos sencillos, como las animaciones y la cámara lenta, lograba resultados increíbles.

Blinder se encargó de los títulos iniciales de todas las películas hasta 007: Licencia para matar, excepto Desde Rusia con amor y James Bond contra Goldfinger para las que estaba ocupado.

Cuando regresa para los títulos de Operación Trueno crea una película que casi usurpa la propia película. Lo que aporta a la técnica de creación de títulos es lo que los artístas como Warhol, Eduardo Paolozzi y Richard Hamilton aportaron a la serigrafía: la apertura de nuevos caminos que sacara más provecho al formato que ningún otro artísta antes.

Cliff Culley, artista de matte que trabajó con Binder en los títulos de Sólo se vive dos veces cuenta que Binder se presentó el primer día de trabajo con un cuaderno y empezaron a fotografiar a las chicas en un escenario de efectos especiales. Sólo se veían sus siluetas sobre un fondo blanco. La gran cantidad de focos que iluminaban a las chicas provocó que sacaran humo del pelo debido a la laca.

En 1977 Binder crea una de sus mejores secuencias para La espía que me amó, cuya temática está totalmente inspirada en la película, incorporando por primera vez al actor que interpretaba el papel de 007. Se rodaron 120 fotogramas con cabellos flotando en el aire, chicas haciendo acrobacias...

La secuencia para Sólo para sus ojos estrena otra novedad, la aparición de la intérprete Sheena Easton de la canción. Aunque la gente pensó que la cantante había sido filmada desnuda con sólo 21 años, en realidad llevaba el forro de satén negro de un vestido de fiesta. En cierto momento Maurice le dijo a Sheena "Tenemos que grabar tus labios (...) vas a tener unos labios de 70mm". Sheena explicó que intentaba no moverse, pero Binder optó por traer el "cepo", un hierro que subía por la espalda y la sujetaba por el cuello inmobilizándola, aunque se suponía que ella debía estar relajada, sexy, desnuda y bajo el agua.

Binder tenía un gran sentido del humor pero no era un gran comunicador en el momento de explicar lo que quería conseguir. Además, le gustaba hacerlo todo en el último minuto, algo que irritaba sobremanera a los productores. Sólo cuando le sometían a la presión de los plazos de entrega creaba ideas fantásticas. Roger Moore contaba que siempre bromeaban diciendo que la noche del estreno él debería leer los títulos iniciales.

Tras los títulos de 007: Licencia para matar Binder, que se había convertido en un gran coleccionista de catálogos de arte con una de las mejores colecciones privadas de arte moderno de Londres, empezaba a toser muy a menudo. Como no le gustaban los médicos no acudió a visitarse. Solía decir "Ya sabía yo que esos de la sala de montaje acabarían matándome (...) No paraban de fumar". Murió a los seis meses tras el diagnóstico.

Con las películas Bond se convirtió en un personaje legendario en la industria cinematográfica, no solo por ser un gran diseñador gráfico sinó también por sus altamente innovadoras secuencias de títulos iniciales, que se convertirían en un icono de las series de Bond. Su tendencia a usar siluetas de mujeres desnudas mezclados con efectos especiales de alta tecnología fueron sinónimo de película de 007.

Robert Brownjohn

Sustituyendo a Maurice Binder por estar ocupado en "The Mouse and the Moon", Brownjohn, director de arte publicitario inglés, creó las altamente sensuales secuencias de títulos iniciales para Desde Rusia con amor y James Bond contra Goldfinger proyectando imágenes sobre cuerpos de mujeres, una técnica muy original para la época. 

 

Según explicó el cámara Frank Tidy, ayudante de Brownjohn, la idea surgió cuando la esposa de Brownjohn se cruzó por la presentación de diapositivas que estaba realizando su marido. Un chiste oculto entre los cámaras fue la proyección de los créditos de Ted Moore sobre la parte de atrás de una mujer en Desde Rusia con amor.

Daniel Kleinman

En los años 90, siguiendo los pasos del malogrado Binder, Kleinman ha demostrado que está más que capacitado para el trabajo. Utilizando gráficos generados por ordenador vanguardistas, el consagrado director de videos musicales de Bond se encargó de los títulos iniciales a partir de Goldeneye.

Kleinman gusta de utilizar en sus títulos temas que aparecen en las películas. Asi pues, la secuencia diseñada soberbiamente con iconos soviéticos cayendo en ruinas para Goldeneye, también incluye su versión femenina de Dios Janus de las dos caras.

 En El mañana nunca muere el reto era distinto: bombardear al público con una sobrecarga de imágenes, además de utilizar la idea de lo que se ve a primera vista es diferente a lo que realmente existe, lo cual puede apreciarse claramente en las bellas figuras de mujeres que a través de las pantallas se vuelven imágenes digitales, representando el poder de la tecnología.

Curiosamente, para los títulos Kleinman también utilizó una frase borrada del diálogo de Carver en la que afirmaba que tenia satélites alrededor de la Tierra como un collar de diamantes alrededor del cuello de una mujer.

Su trabajo en El mundo nunca es suficiente no es menos impresionante y consigue hacer caer al propio Pierce Brosnan desde el Dome del mundo real al diseño gráfico virtual.

Para Casino Royale, Kleinman utilizará una innovadora secuencia realizada en Flash y, tras el parón de Quantum of Solace, en Skyfall regresará con una secuencia oscura, evocadora y llena de iconos.

Kleinman explica así el proceso de creación de los títulos: ""Siempre sucede que debo empezar a trabajar en ideas antes de escuchar el tema principal. El primer día suelo leer el guión, en ocasiones antes de que empiece el rodaje o se haya contratado al artista que cantará la canción. Se trata de un proceso laborioso - en el que no estoy involucrado - consistente en elegir al artista, escribir la canción, hacer una demo, aprobarla, masterizarla, mezclarla y editarla para que encaje en un arreglo que se hace especial para la película, diferente al single lanzado.

Normalmente estoy a medio camino cuando puedo escuchar una primera versión de la canción. En ese momento suelo tener que cambiar o mover de sitio algunas cosas para que funcione. Hay un momento que pone la piel de gallina y es cuando debo poner el tema definitivo con las imágenes que he creado esperando que funcione.

En Skyfall sabía desde el principio, leyendo el guión, que Bond era disparado y que caía al agua. Ese fue mi punto de partida, me pareció apropiado que parte de la secuencia sucediera en una especie de inframundo, o con flashes de su vida delante de sus ojos ya que piensa que va a morir".

MK12 

Para Quantum of Solace el director Marc Forster consiguió traer a MK12, con quienes había trabajado previamente en producciones conjuntas. Este grupo de diseñadores se basó en la secuencia final de la película para crear unos títulos iniciales en los que predominan la arena y el desierto. En esta secuencia regresan las famosas siluetas de mujer y siguen apareciendo imágenes de Daniel Craig como 007.

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