El mañana nunca muere (Vehículos)

Los medios de transporte más espectaculares aparecidos en la décimo octava aventura oficial de James Bond

BMW 750iL

 Este coche es virtualmente un arsenal sobre ruedas y entre sus gadgets se cuentan: cohetes escondidos en el techo, neumáticos reinflables, un cortador de cadenas retráctil bajo el logotipo frontal de BMW, cristales y carrocería a prueba de balas, sistema de defensa eléctrico de 20.000 vóltios, granadas magnéticas, mecanismo de gas lacrimógeno, dispensador de puntas metálicas (un tributo al dispensador de clavos jamás utilizado del viejo Aston Martin DB5) y una caja fuerte escondida en la guantera.

Más ingenioso es el hecho que el coche puede ser conducido por control remoto utilizando un móvil Ericsson, que muestra un monitor de circuito cerrado que permite a Bond conducir desde el asiento trasero.

Todos los gadgets anteriormente citados se utilizan en la persecución del parking, espectacularmente rodada y muy entretenida. En realidad, se disponía de 17 BMWs para la secuencia, rodada en el Brent Cross Shopping Centre de Londres. Aunque algunos de los coches estaban sin modificar, otros incorporaban ciertos gadgets y funciones.

MOTOCICLETA BMW R1200

 En una secuencia de persecución complicada y llena de acción que domina la mitad de la película, Bond y Wai Lin conducen la motocicleta de 1170cc cuando son perseguidos por coches y un helicóptero por las pobladas calles de Saigón. La escena termina con la secuencia peligrosa más agresiva de la película cuando Bond (en realidad el conductor especialista Jean Pierre Goy) realiza un salto del techo de un edificio a otro por encima de las hélices giratorias del helicóptero.

Goy utilizó una rampa de madera y aceleró la BMW hasta los 100 km/h para salir disparado del techo situado a más de 12 metros de altura y aterrizar sobre una gran montaña de cajas de cartón. Para tranquilidad del equipo y del reparto, este magnífico salto se consiguió en una única toma.

BARCO INVISIBLE

 Es el cuartel general flotante acorazado de Elliot Carver. Este barco invisible, basado en un barco real de la marina, no puede ser detectado por el radar. Lo cual permite a Carver situarse entre las fuerzas Inglesas y Chinas, atacando a ambas y haciendolas creer que las ha atacado la otra.

El clímax de la película tiene lugar dentro de este barco cuando Bond y Wai Lin se infiltran en una batalla abierta contra Carver y sus hombres.

El diseño exterior de la nave es un poco decepcionante parece un enorme montón de acero indistinguible e indescriptible. Sin embargo, el diseñador de producción Allan Cameron hace un buen trabajo al conseguir que su interior se adapte a los standards de Bond con el requisito indispensable de tener un look de alta tecnología, originariamente introducido en la serie por Ken Adam.

ASTON MARTIN DB5

El vehículo tradicional preferido de Bond hace una breve pero bienvenida aparición en El mañana nunca muere cuando es visto llegando a la oficina de M. Sin embargo, esta vez no incorpora gadgets, ya que el BMW 750iL ya tiene demasiados a bordo.

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