El mundo nunca es suficiente

Notas de producción con la ficha técnica, el reparto, los antecedentes y la sinopsis de la décimo novena aventura oficial de James Bond

 

Ficha Técnica
 
Reparto
Orígen
Gran Bretaña
 
James Bond
Rodaje
1999
 
Renard
Robert Carlyle
Duración
128 Min
 
Elektra King
Sophie Marceau
Modo
Technicolor
 
Christmas Jones
Denise Richards
Formato
2:35 Panavision
 
Valentin Zukovsky
Robbie Coltrane
Sonido
Dolby Digital DTS
 
Mujer del cigarro
Maria Grazia
Cuccinota
Producción
Eon / MGM
 
Serena
Scott-Thomas
Productor As.
Anthony Waye
 
Judi Dench
Guión
Robert Wade
Neal Purvis
Bruce Feirstein
 
 
Samantha Bond
 
Desmond Llewelyn
Director
Michael Apted
 
Ayudante de Q
John Cleese
Director 2ª Un
Vic Armstrong
 
Bill Tanner
Michael Kitchen
Director fotog.
Adrian Biddle
 
Davidof
Ulrich Thomsen
Edición
Jim Clark
 
Colin Salmon
Ef. Especiales
Chris Corbould
 
Coron. Akakievich
C. Oliver Rudolph
Especialistas
Simon Crane
 
Sir Robert King
David Calder
Musica
David Arnold
 
Gabor
John Seru
Decorados
Peter Lamont
 
Bull
Goldie
Vestuario
Lindy Hemmings
 
Lachaise
Patrick Malahide
Reparto
Debbie McWilliams
 
Dr. Arkov
Jeff Nuttall

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Antecedentes

Mientras El mañana nunca muere aún estaba llegando a las casas de todo el mundo, los productores Michael G. Wilson y Barbara Broccoli ya estaban haciendo planes para la siguiente aventura de 007. En plena preproducción, Danjaq, LLC y MGM llegaron a un importante acuerdo legal con Sony Pictures, quienes habían planeado lanzar su propia serie de películas rivales de 007, basados en ciertos derechos que el productor de Operación Trueno Kevin McClory afirmaba tener. Siguiendo una serie de derrotas en audiencias previas al juicio, Sony anuló sus planes y en el proceso vendió sus derechos de una película Bond (la parodia de alto presupuesto Casino Royake de 1967). Tras adquirir los derechos de distribución de la otra única película Bond no oficial, Nunca digas nunca jamás de 1983, MGM y Danjaq se convirtieron en los únicos dueños de todas las películas Bond.

El primer paso en la preparación de El mundo nunca es suficiente para la producción fue la contratación de los guionistas Neal Purvis y Robert Wade (conocidos previamente por la aclamada, pero poco vista, Let him have it) para que escribieran un guión. Dana Stevens y Bruce Feirstein (el último había ganado reconocimiento por sus contribuciones en el guión de Goldeneye y El mañana nunca muere) contribuyeron en algunas de las secuencias. Michael Apted, conocido por las películas dramáticas La hija del minero y Gorilas en la niebla, fue una elección sorprendente para la dirección. Apted (marido de la guionista Dana Stevens) admitó quedar chocado cuando le propusieron la dirección de la película, pero aceptó con entusiasmo.

Aunque El mundo nunca es suficiente presenta el guión que más profundiza en los personajes desde Licencia para matar, las impresionantes escenas de acción no pueden ignorarse. La película incluye una elaborada secuencia de esquí que, en términos de profundidad y emoción, eclipsa cualquier otra vista en películas Bond anteriores. La persecución de lanchas en el Támesis de la secuencia precréditos es una de las escenas de acción más elaboradas de los últimos años, y dura cinco minutos enteros. Muchas de las secuencias importantes se rodaron en la "casa" tradicional de Bond - los legendarios Pinewood Studios en Inglaterra. Tras tener que construir estudios desde la base en las dos últimas películas, los productores respiraron tranquilos cuando supieron que podían contar con el lugar de nacimiento del 007 cinemático, ya que cuenta con el enorme escenario de sonido 007 y el gigantesco tanque de agua descubierto. El veterano director de producción Bond Peter Lamont (fresco por su reciente Oscar por Titanic) volvió al trabajo para supervisar la construcción de los platós y escenarios. Cuando El mundo nunca es suficiente empezó su producción a principios de 1999, tres equipos de rodaje (que contaban con más de 500 técnicos) estaban filmando secuencias simultáneamente.

La produccción de El mundo nunca es suficiente fue una agradable experiencia para todos los involucrados y Pierce Brosnan la describió como "una película extremadamente feliz en la que trabajar". El rodaje, sin embargo, experimentó algunos pequeños "incidentes". El equipo de rodaje tuvo que permanecer más tiempo del previsto en los Alpes Franceses debido a una serie de enormes avalanchas. El malestar político en Turquía provocó que los productores redujeran al mínimo los lugares de rodaje situados allí trasladándose a Tudela y Cuenca, en España. Lamont supervisó la misión de cuatro meses consistente en construir hasta el mínimo detalle la ciudad flotante del Mar Caspio donde tiene lugar la mayor parte de la acción. Estas secuencias precisaron que Peter Lamont y su equipo casi doblaran el tamaño del enorme tanque de agua de Pinewood. Un enorme escenario de cuatro muros se pintó de negro para que las secuencias de acción (rodadas de noche) se pudieran filmar con un radio de 360 grados. Para la secuencia clave en la que el coche de Bond es atacado por un helicóptero con una gigante sierra eléctrica, la unidad de rodaje alquiló una grúa con la mayor jirafa para cámaras de Europa y los edificios se construyeron para que se derrumbaran pudiéndo ser reconstruidos en caso de necesitar otra toma. El ingenio de Q palideció ante la del equipo de rodaje.

El mundo nunca es suficiente incluye uno de los repartos más inspirados de las últimas películas Bond. Denise Richards, que causó un gran revuelo con su actuación en el drama erótico Juegos salvajes, es la chica Bond Dr. Christmas Jones (en el mundo Bond incluso las científicas visten de forma sexy). Sophie Marceau, la aclamada actriz francesa que compartía reparto con Mel Gibson en Braveheart, aparece como la sofisticada malvada Elektra King, mientras que Robert Carlyle (estrella de Full Monty) interpreta al malvado Renard. Los papeles secundarios son interpretados por un reparto ecléctico y con talento incluyendo a Judi Dench (cuyo M finalmente recibe más minutos en la pantalla), John Cleese como nuevo integrante cómico de la Sección Q, y por supuesto el indestructible Desmond Llewelyn, realizando su decimoséptima y última aparición como del propio Q.

La película cuenta con un guión inteligente y algunos interesantes giros argumentales inesperados. Pierce Brosnan, crecido en el papel, nos muestra una versión más cruda de lo que significa ser un doble cero, algo que no se veía desde tiempos de Timothy Dalton, cuando intentó algo similar sin éxito en Licencia para matar. No obstante, y a pesar de la inspirada elección del reparto, el guión de El mundo nunca es suficiente tiene algunos puntos débiles tales como el hecho de que M se desplace expresamente a ver a Elektra, la poco creíble persecución en Parahawks con ametralladoras que nunca aciertan y la excitante Dra. Jones, quien a pesar de no utilizar un lenguaje nuclear que podría dejarla en evidencia, queda totalmente ofuscada por Sophie Marceau en las escenas que comparten.

A destacar la secuencia precréditos, la silla de tortura de Elektra (que pone a Bond en una situación límite que no habiamos visto desde James Bond contra Goldfinger) y el regreso, aunque por última vez, de Zukovsky. En resumen, una nueva aventura entretenida, aunque no una de las mejores.

La misión

Tras el asesinato del industrial del petróleo Sir Robert King, a James Bond se le asigna la misión de perseguir a sus asesinos. Bond sospecha que la mente que hay tras el asesinato es Renard, un terrorista internacional que una vez secuestró la hija de King Elektra. La joven mujer se las arregló para escapar de Renard después de que su padre rechazara pagar el rescate. Bond llega a las Montañas del Cáucaso para proteger a Elektra, que ahora supervisa el imperio industrial de su padre. Tras un intento fallido de acabar con sus vidas, llevado a cabo por un equipo de asesinos con armas de alta tecnología, Bond y Elektra viajan al pueblo de Baku, en el Mar Caspio, donde 007 se encuentra con su antiguo rival de la Mafia Rusa, Valentin Zukovsky, a quien conocimos en Goldeneye.

La pista lleva hasta las enormes instalaciones de bombeo de petróleo de Indústrias King en Kazakhstan. Bond, haciéndose pasar por científico, se encuentra con Christmas Jones, una experta en armas nucleares, que está supervisando el desmantelado del complejo y el traslado del peligroso plutonio. Bond descubre que Renard también está allí pero no consigue evitar que robe una bomba nuclear. Bond finalmente hace un sorprendente y siniestro descubrimiento: Elektra King es cómplice de Renard, y le ha ayudado a orquestrar la muerte de su padre. Su plan es detonar la bomba en el reactor de un submarino nuclear, destruyendo así los oleoductos que transcurren por el Bósforo - dejándola al mano de la empresa que controlaría el único oleoducto restante que pasa por el Caspio.

Bond, Christmas y Zukovsky escapan por poco de la muerte en la fábrica de caviar, tras ser atacados en un enfrentamiento espectacular por los hombres de Renard. La misión llega a su climax con Bond intentando desactivar la bomba de sus enemigos. Por el camino, mata a la falsa Elektra y envía a Renard a su muerte al fondo del Bósforo. Su éxito sin embargo tiene un coste, ya que Zukovsky - su valiente e inesperado aliado - muere tras salvar la vida de 007.

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