James Bond contra Goldfinger | Vehículos

Los medios de transporte más asombrosos aparecidos en la tercera aventura oficial de James Bond


ASTON MARTIN DB5

En las novelas, Bond conduce un Bentley hasta que al final de Moonraker el coche es destruido. Mientras Ian Fleming estaba preparando la novela Goldfinger en 1957, el escritor recibió una carta del Dr. G. Gibson, un entusiasta de los coches de Cambridge, sugeriéndole a Fleming que utilizara un Aston Martin DB3s para la nueva novela, modelo que fue actualizado para la versión cinematográfica.

Cuando los productores decidieron que el Aston Martin sería el coche de Bond, se dirigieron
a la compañía con la intención de utilizar uno de sus vehículos, pero sus responsables no sabían quién era James Bond, y simplemente les permitían adquirir uno por 4.500 libras, lo cual casi convierte al coche más famoso de la historia en un Jaguar. Posteriormente, el experto en efectos especiales John Stears, les explicó que la productora no se podía permitir el comprar uno. Aston Martin decidió prestarles el coche con la condición de que fuera devuelto al finalizar la película y pudiera ser utilizado para sus propios fines promocionales. Se cerró el acuerdo y Stears y su equipo se sumergieron en la tarea de convertir este deseable deportivo inglés en un letal arsenal de armas sobre ruedas.

La presentación del Aston Martin DBS repleto de gadgets le valió el apodo del "coche más famoso del mundo".

Estas eran sus características, cuyo coste final de implementación fue de 25.000 libras, cinco veces el valor del coche original:

- Parachoques hidráulicos, delanteros y traseros, que podían ser utilizados a modo de ariete (aunque esta función no se usa en la película).
- Ametralladoras delanteras escondidas tras los intermitentes.
- Escudo antibalas que aparecía para proteger el cristal trasero.
- Matrículas giratorias válidas en Inglaterra, Francia y Suiza. Esta idea se la atribuye Guy Hamilton, quien estaba cansado de las multas de aparcamiento.
- Escondido tras las luces de freno traseras, un potente chorro de aceite y un dispositivo que lanzaba clavos a los coches perseguidores (algo que tampoco apareció en la película por miedo a imitaciones entre jóvenes fervorosos).
- Cortina de humo trasera. Quizás el gadget más económico, consistente en poner una pequeña persona en el maletero con una cesta que contenía el humo. Al abrirla, el humo casi asfixia al técnico escondido en el maletero.
- Acuchillador giratorio de ruedas que aparece del tapacubos trasero.
- Teléfono móvil escondido en el panel de la puerta del conductor. (No aparece en el film)
- Una bandeja de armas bajo el asiento del conductor. (No aparece en el film)
- Una pantalla con dispositivo de radar a bordo para perseguir a vehículos enemigos (suponiendo que se haya puesto un busca en el coche en cuestión).
- Un panel de control de armas escondido en el brazo de descanso central.
- Un asiento eyectable concebido para expulsar a pasajeros no deseados (el botón de control para esto se esconde en lo alto del cambio de marchas). La idea la proporcionó el yerno de Guy Hamilton, impresionado por esta tecnología incorporada en los cazas.

El coche aparece a menudo en una impactante y enormemente divertida secuencia de persecución en la fábrica de Goldfinger de Suiza, rodada en los Estudios Pinewood, en la que Bond escapa de sus perseguidores utilizando la mayoría de los gadgets descritos por Q

Las futuras reticencias iniciales de los dueños de Aston Martin para ceder el vehículo a los productores se disiparon totalmente cuando, tras el estreno de James Bond contra Goldfinger, las ventas crecieron en un 60%.

En realidad se utilizaron dos coches para la película, uno de los cuales no disponía de ninguno de los gadgets citados. Poco después de terminar el rodaje, el segundo se equipó con gadgets idénticos al original. Fue utilizado para fines comerciales, apareciendo en la siguiente película Operación Trueno.

Desde el 14 al 29 de agosto de 1966, el Aston Martin equipado con gadgets visitó España, siendo la principal atracción de la 1ª Feria Internacional de Muestras de Bilbao, lo cual quedó recogido por la revista Velocidad, como podéis ver haciendo clic aquíaquí.

1937 ROLLS-ROYCE III SEDANCE De VILLE

El Rolls amarillo y negro de Goldfinger de los años 30 tiene una doble función. Además de como elegante medio de transporte, Goldfinger funde oro continuamente convirtiéndolo en partes del coche, lo que le permite pasar el oro de contrabando desde sus instalaciones en Kent, Inglaterra.

 Bond consigue colocar un localizador en el maletero del coche, permitiéndole perseguir al millonario a través de Suiza. Con un peso superior a las 7,000 libras, este ingenio de 12 cilindros era capaz de desplazarse a más de 100 millas/hora.

Construido originariamente para el Rt Hon. Lord Fairhaven de Anglesey Abbey, Cambridgeshire, fue subastado en 1986 en el Sothebys de Nueva York y adquirido por 121.000 dólares.

LOCKHEED JET STAR PLANE

Se trata del jet privado de Auric Goldfinger, equipado con todo tipo de lujos. El avión es pilotado por Pussy Galore, y es aquí donde un Bond drogado despertará viéndola por primera vez. El avión transporta a 007 desde Suiza hasta Auric Stud, el rancho de Goldfinger en Kentucky. Las tomas a distancia del Jet Star se encuentran entre los efectos especiales menos convincentes de la película. El modelo también hizo las veces de jet presidencial visto al final de la película.

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