Sólo para sus ojos | Enemigos

Los villanos más malvados aparecidos en la duodécima aventura de James Bond

Julian Glover | Aris Kristatos

 Decorado con la Medalla del Rey por su resistencia contra los Nazis, Kristatos es considerado como un respetable magnate de los barcos. Bond descubre que, a pesar de su reputación como aliado del MI6, realmente es un agente doble. Kristatos atribuye crímenes realizados por él mismo – tales como contrabando de heroína – a su archirival, Columbo, con la esperanza de que 007 lo asesine. Cuando Bond descubre la verdad, Kristatos intenta asesinarlo, capturando por el camino el ATAC con la intención de venderlo al KGB.

A pesar de su naturaleza maligna, Kristatos es un patrón genuino de promesas atléticas y se le humedecen los ojos hablando de su esponsorización de la prometedora promesa Olímpica Bibi Dahl. Finalmente, cae víctima de Columbo en la parte final de la película.

Kristatos es interpretado de forma maravillosa por Julian Glover, quien tiene éxito en convertirlo en uno de los enemigos más cultos al que Bond se ha enfrentado.


Michael Gothard | Emile Leopold Locque

 Una figura conocida en los barrios bajos de Bruselas, Locque escapa de la prisión estrangulando su psiquiatra. Más tarde se convierte en el esbirro de Kristatos, asesinando personalmente la Condesa Lisl y a Ferrata.

En una persecución extremadamente excitante y bien dirigida, Bond persigue el coche de Locque a pie y provoca que quede colgado de un acantilado. En un movimiento nada característico del 007 de Roger Moore, golpea el coche con el pie sin piedad al vacío, enviando a Locque a su muerte. Es una secuencia impresionante, aunque podría haber sido aún mejor si el personaje de Locque se hubiese desarrollado un poco más.


John Wyman | Eric Kriegler

 Este guapo, a la vez que duro, agente de la KGB, aparece como un campeón del esquí de la Alemania del Este con aspiraciones Olímpicas. Kriegler realiza un intento fallido de asesinato de Bond en una larga, aunque no particularmente tensa, secuencia de persecución.

Más tarde, acuerda de parte del KGB comprar el ATAC a Kristatos. Durante el dramático ataque de Bond y sus aliados al escondite de Kristatos, Kriegler es asesinado en una brutal pelea con 007.


 

Stefan Kalipha | Héctor Gonzales

 Este esbirro Cubano es contratado por Kristatos para asesinar los Havelocks antes de que puedan recuperar el ATAC.

Cuando 007 es capturado por espiar a Gonzales en un estado Español, éste ordena que maten a Bond. Bond consigue escapar cuando Melina Havelock utiliza su ballesta para matar a Gonzales en el momento que se lanza a la piscina.


 

 

Walter Gotell | General Gogol

 Esta vez, Gogol es un enemigo del MI6 en una carrera desesperada para recuperar el ATAC.

Gogol llega personalmente al escondite de Kristatos para comprar el dispositivo. Sin embargo, su viaje es en vano. Cuando Kristatos es asesinado, Bond opta por destruir el ATAC antes de que caiga en manos de Gogol. El general parece poco preocupado al respecto, quizás porque sabe que su encantadora compañera Rublevich le espera de regreso a Moscú.


 

 

John Hollis | Enemigo de la silla de ruedas

 En la secuencia precréditos, un enemigo calvo en silla de ruedas amenaza a Bond utilizando un control remoto para controlar el helicóptero que lleva a 007. La secuencia, rodada en Becton Gasworks en Inglaterra, tiene acrobacias muy imaginativas pero el enemigo dice sus frases de forma muy poco convincente.

Cuando Bond lo atrapa empalando su silla de ruedas con el helicóptero, para luego tirarlo por una chimenea, la secuencia pierde credibilidad, especialmente cuando este enemigo, llevado por el pánico, le suplica y le ofrece comprarle una chuchería en acero inoxidable (La importancia de esta frase ha dejado largamente perplejos a los fans de Bond quienes continúan debatiendo su significado). En la versión latinoamericana la sospechosa súplica desaparece y se traduce por "le daré lo que usted me pida".

El personaje interpretado por John Hollis no muestra su cara, evocando las primeras apariciones de Blofeld, y está postrado en una silla de ruedas – quizás como consecuencia de los hechos de 007: Al Servicio Secreto de Su Majestad.

Jack Klaff | Apostis

Uno de los secuazes de Aris Kristatos que muere a manos de Bond durante una lucha en lo alto del monasterio de San Cirilio situado en un acantilado
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