Bond, James Bond, el agente secreto más famoso de todos los tiempos. No hay casa en la esfera terrestre en la que 007 no haya entrado, a través de las pantallas de televisión, para deleitar a los seguidores con sus espectaculares persecuciones, sus saltos acrobáticos o sus increíbles maneras de cazar al malo de la película.

A pesar de que ya son 23 las películas de la saga Bond que han visto la luz, cada vez que se estrena una nueva, las salas de los cines se llenan de seguidores de 007 dispuestos a descubrir algo nuevo en la película. Antes con Sean Connery o Roger Moore, después con Pierce Bosnan y ahora con el británico Daniel Craig, 007 sigue siendo el número 1.

Hay muchas imágenes habituales en las películas de este agente secreto. Detalles, guiños, rutinas que se repiten largometraje tras largometraje y que llegan a los espectadores por muy cotidianos, siempre hablando de Bond, que puedan parecer. Sus martinis, su Aston Martin o su facilidad para agradar al sexo femenino son imágenes que no pueden faltar en ninguna de las películas del Bond.

También se le ha podido ver en varias ocasiones disfrutando, y gastando grandes cantidades de dinero, mientras jugaba a las cartas en algún casino. En la penúltima película de la saga, Casino Royale, redición de un film de 1967 con el mismo título, el agente secreto aparece jugando al texas hold’em. Sin embargo, en la versión anterior, Bond disfrutaba con el baccarat. El cambio puede provenir simplemente por la gran popularidad que el texas hold’em ha ganado en los últimos tiempos.

Por cierto que este nuevo Casino Royale fue elegido por los seguidores de la cuenta hoyCinema en Twitter como la mejor película de la saga Bond. Muchos de ellos, achacaban este galardón al gran papel que el actor británico Daniel Craig está haciendo desde que los productores decidieron elegirle a él como el nuevo agente secreto por antonomasia.

Si alguien se pregunta por qué 007 tiene tanta afición por el baccarat, hay que decir que suele se el juego habitual y más apropiado para los adinerados, los jugadores elegantes y señoriales. Se le considera el juego más caro del casino y este agente se lo puede permitir. Bond jugando al baccarat es una imagen que, a buen seguro, veremos repetida en futuras películas de la inagotable saga.