Descubrimos la historia y detalles del chalet jamaicano donde Ian Fleming escribió las novelas de James Bond 

Si los fans de James Bond tuviésemos un lugar obligado de peregrinaje, sin duda sería el chalet Goldeneye, donde Ian Fleming creó doce novelas y nueve relatos cortos de James Bond.

El trayecto nos llevaría a volar por encima del Mar del Caribe hasta el aeropuerto de Bahía Montego, y conducir posteriormente por la ondulada costa norte de Jamaica. Tras una hora aproximada de carretera pasaríamos el pueblo de Discovery Bay, donde podríamos reconocer los muelles de la isla de Crab Key, aparecidos en Agente 007 contra el Dr. No. Un poco más adelante quedaría la entrada oculta a la playa en la que Ursula Andress inmortalizó el bikini en la misma película. Y algunos kilómetros más allá atravesaríamos el pueblo de Oracabessa, en el que Roger Moore decapitó un autobús londinense durante el rodaje de Vive y deja morir.

Finalmente, justo pasado Oracabessa y al lado de la finca Golden Clouds, encontraríamos las puertas sin identificar de Goldeneye, el chalet de Ian Fleming donde en 1952 crearía la primera novela Bond, Casino Royale. Pese a los años y al hecho de pertenecer desde 1977 al productor musical Chris Blackwell (quien la compró a Bob Marley que la poseía desde el año anterior), aún conserva parte del encanto que robó el corazón de Fleming hace setenta años.

¿Pero cómo llegó Fleming a Jamaica? Pues bien, durante la Segunda Guerra Mundial, Fleming trabajaba para la Inteligencia Británica Naval y fue enviado unos días al Caribe para investigar la existencia de submarinos enemigos. Esa corta estancia fue suficiente para que confesara: “He tomado una decisión. Voy a vivir el resto de mi vida en Jamaica”.


Dicho y hecho. Tras la guerra, en 1946 Fleming regresó a la isla y se compró un terreno de 15 acres (61.000 m2) pertenecientes a un antiguo hipódromo de asnos. Sobre una pequeña colina con vistas al Caribe, construyó un chalet simple que llamó Goldeneye. El nombre, según Fleming, tendría diversos orígenes: la novela “Reflections in a Golden Eye” (1941) de Carson McCullers, y “Operación Goldeneye”, nombre en clave de un plan de contingencia elaborado por el propio Fleming durante la Segunda Guerra Mundial en caso de invasión Nazi de Gibraltar a través de España.

El chalet de Fleming, simple y confortable, originariamente se componía de tres habitaciones y una piscina. Basado en un diseño del propio escritor, no incluía cristales en sus ventanas. Aunque ahora ha incorporado algunas comodidades, como un baño al aire libre, conserva su modesto aspecto exterior tal y como era en los años 50, así como algunos muebles originales, tales como el escritorio sobre el que creó a James Bond con su máquina de escribir.

Sorprendentemente en 2012 también es posible encontrar aún a Ramsey, el jardinero original de Fleming que, aunque retirado, sigue viviendo allí. Se trata de una persona modesta y de trato afable, que recuerda sus experiencias desde el día que llegó y que aún se refiere al dueño original llamándolo ‘Comandante Fleming’.

Según Ramsey, en una primera época Fleming solía visitar su chalet durante un par de meses a principios de cada año en busca de la paz y calma necesarias para crear las aventuras de James Bond. La rutina era siempre muy parecida: escribir por las mañanas con las persianas cerradas para evitar distraerse con las vistas, comer mirando el océano, y pasar algo de tiempo en la playa o haciendo snorkel por la tarde.

Tanto amaba a Jamaica que tomó prestados varios elementos de ella para sus novelas, desde el nombre de su personaje principal, tomado del autor de la guía local ‘Birds of the West Indies’, hasta las localizaciones principales de las novelas Vive y deja morir y Dr. No. Incluso llegó a utilizar el propio chalet como inspiración de una de sus novelas cortas, ya que Goldeneye tiene una pequeña playa privada al pie de la colina donde se encuentra, en la que Fleming solía hacer snorkel. Se rumorea que cerca de una roca de esa playa por la que practicaba snorkel una vez se encontró con un pequeño pulpo, una experiencia que desembocaría en el relato corto ‘Octopussy’.

Durante sus estancias, el escritor también solía recibir visitas de personajes conocidos, artistas, músicos y productores. En 1956, el Primer Ministro Anthony Eden y su esposa estaban pasando un mes en Goldeneye cuando la salud de Eden se vino abajo debido a la Crisis de Suez, una publicidad que sin duda ayudó a la carrera de Fleming. En la villa se celebraban numerosas fiestas, convirtiéndose en el epicentro social de la isla junto a “Firefly”, propiedad de Noël Coward (quien había alquilado Goldeneye dos meses antes de comprarla), y “Bolt House”, propiedad de Blanche, madre de Chris Blackwell y amiga de Fleming.

Tras la muerte de Fleming en 1964, la atmósfera mágica creada en el chalet de Goldeneye no se perdió, ya que el nuevo propietario, Chris Blackwell, siguió los pasos del escritor invitando también a personajes famosos tales como Bob Marley, Grace Jones, U2 o incluso a Sting, quien aprovechó su estancia para escribir “Every Breath You Take”… Además, Blackwell también compró el terreno adyacente – que incluía un lago -, y que se añadió a los acres adquiridos originariamente por Ian Fleming, alcanzando un total de 40 acres (160.000 m2).

Actualmente, tras una profunda reforma realizada entre 2007 y 2010, Blackwell, fundador del sello Island Records, ha convertido Goldeneye en un resort y hotel de primera clase que linda con la “Playa James Bond”, lugar de conciertos internacionales. El resort está compuesto por veinte chalets al lado de la playa o del lago, situados cerca del chalet original de Fleming, habitualmente arrendado a invitados adinerados.

Goldeneye incluye otra peculiaridad, hecha realidad gracias a una obra de caridad de Blackwell y con la colaboración habitual de Ramsey. Aprovechando las riadas de famosos, a cambio de una donación de 1.000$ se invita a todos los huéspedes a plantar un árbol en los campos, etiquetado con su nombre y la fecha de plantación. La tradición la inició Anthony Eden y su esposa Clarissa, quienes plantaron un Santa María antes de irse de Goldeneye y actualmente pueden contarse cientos de árboles de distintas especies. Entre otros pueden verse los árboles del Presidente Clinton y su esposa, la Princesa Margaret, Richard Branson, Grace Jones y Pierce Brosnan. Los fondos recaudados van a la Oracabessa Foundation.

Esta ubicación única, ya sea con vistas al océano o al pacífico lago, combinada con los cálidos cielos Jamaicanos, es sin duda el lugar ideal de relajada tranquilidad para inventar las historias atemporales perfectas.