Análisis de la trilogía Licencia para matar / Licencia criminal, Cuando las balas vuelan y O.K. Stuchensko

Gran Bretaña, patria del mejor agente secreto del mundo (James Bond, of course) es también la del segundo mejor: Charles Vine. Interpretado por Tom Adams, se presentó en 1965 en el film inglés Licencia para matar, dirigida por Lindsay Shonteff. Su título original es Licensed to kill (Con licencia para matar) y no debe ser confundida con la película de Clint Eastwood del mismo título español pero cuyo original es The Eiger Sanction; y mucho menos con 007: Licencia para matar (License to kill), la segunda de Timothy Dalton. Fue editada en video como Licencia criminal. El título para Estados Unidos fue The second best secret agent in the whole wide world, es decir, El segundo mejor agente secreto de todo el mundo. La publicidad decía: “Es sólo el segundo mejor, por eso se esfuerza más y ama más peligrosamente”.

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Vine es moreno, frío y atractivo, sabemos que es también un agente doble cero, aunque no su número. Su jefe, Rockwell, le encomienda la misión debido a que cierto agente no está disponible. Recordemos que James Bond contra Goldfinger es del año anterior:

– ¿Qué tal ese chico que se encargó de la conspiración del oro? ¿Cómo se llamaba? ¿Bondson? ¿Peterson?
– Me temo que ahora está ocupado en otro asunto. Pero tengo un buen hombre. De hecho fue el mejor de su promoción en técnicas de asalto. También el primero en matemáticas en Oxford. Podrá hablar con su profesor.
– Al diablo con Oxford. ¿Tiene experiencia?
– Ninguna misión tan importante como esta, pero estoy seguro de que lo hará bien.
– ¿Es digno de confianza?
– Es un profesional del crimen. Con licencia para matar. [“A double 0 number, licensed to kill”] Le garantizo que es un hombre duro, discreto y dedicado.

Y además cínico, ya que reconoce estar en la profesión por dinero, pues su verdadera vocación, que desgraciadamente no da de comer, son las matemáticas. Aunque eso no le impide utilizar profusamente su licencia para matar y ser despiadadamente letal en su trabajo.

Además del trabajo parece tener algo en común el referido agente. Recordemos que James Bond contra Goldfinger se inicia en Florida:

Chica: ¿Oye, cómo te llamas?
Vine: Charles Vine.
Chica: Conocí a alguien como tú en Florida.
Vine: ¿Ah, sí? ¿Y quién era?
Chica: James. James No-sé-qué.
Vine: ¡Oh! ¿Y a qué se dedicaba?
Chica: Me dijo que era vendedor de aspiradoras.
Vine: ¡Vaya! ¡Qué coincidencia! ¡Yo también!

El diálogo anterior se produce en una cama, ya que por supuesto nuestro hombre es un seductor.

La misión consiste en proteger de los rusos al profesor Jacobsen (Karel Stepanek), científico que ha anunciado el descubrimiento de una fórmula antigravitacional y cuyo hermano ya ha muerto asesinado. Nuestro agente deberá superar todo tipo de emboscadas, atentados y traiciones, incluidos los de un tercer grupo, hasta llegar a un final sorpresa con Vine en el hospital.

La película se resiente por un presupuesto muy bajo: se nota al estar ambientada exclusivamente en Londres, recurriendo a interiores reales y a exteriores como bosques, calles o puertos, lo que le da cierto toque a la famosa serie “Los Vengadores”. De hecho, el jefe Rockwell se queja de la escasez de presupuesto de su departamento. Aún así la película es entretenida, con buenas secuencias de acción y un soterrado sentido del humor. Aquí también se nota la influencia de “Los Vengadores”: el asesinato inicial es cometido por una “nanny”, una típica niñera británica.

Vine regresó en “Where the Bullets Fly” (John Gilling, 1966) para enfrentarse “a un diablo llamado Angel”. Su misión, que tampoco le va a permitir salir de Londres, es salvar el Parlamento Británico de un ataque soviético. Estos han contratado al misterioso Angel y su criminal organización internacional para secuestrar un avión equipado con el Spurium Apparatus, un dispositivo que permite a las aeronaves volar con energía nuclear, ya que evita las radiaciones gracias a una aleación con un elemento llamado spurium. Angel conseguirá capturar a Vine y obligarle a decir donde se encuentra la aleación, pero nuestro agente logrará escapar y triunfar.

Esta segunda aventura intenta tener más humor, incluyendo cameos de los cómicos Sid James, Joe Baker y Wilfred Brambell. Hay humor negro, como un tiroteo en una morgue. En un guiño a Operación Trueno hay un hombre vestido de mujer en la secuencia pre-créditos; y se pueden ver elementos de James Bond contra Goldfinger en el clímax aéreo.

Las secuencias de acción están bien manejadas, y también hay momentos ingeniosos:

Vine: “Waterloo!” [“¡A Waterloo!”]
Taxista: “The station?” [“¿A la estación?”]
Vine: “Well, we’re a bit late for the battle!” [“¡Bueno, llegamos un poco tarde para la batalla!”]

La anterior película no se llegó a estrenar en España, aunque posteriormente fue editada en video (formato beta) en los 80 con el título “Cuando las balas vuelan”.

 Por ello sorprende que su tercera y última aventura fuera de producción española : “O.K. Stuchensko” (José Luís Madrid, 1968). Este es el título que se ve en los créditos, pero en Internet la mayor parte de las veces se la menciona como “OK Yevtushenko”. Casi todos los intérpretes, equipo técnico y exteriores son españoles.

Como indica su título en inglés, “Somebody’s stolen our russian spy” (Alguien ha robado nuestro espía ruso), su misión será averiguar qué ha pasado con el desaparecido coronel Yevtushenko, quien estaba bajo custodia británica. Esto le llevará desde Palma de Mallorca y Barcelona hasta Albania, averiguando que se trata de un complot de los ortodoxos comunistas albaneses y chinos para romper la distensión entre los revisionistas comunistas rusos y los ingleses. Vine y Yevtushenko serán secuestrados y trasladados a Albania, pero con cierta ayuda femenina conseguirán escapar.

El presupuesto fue todavía menor y los personajes son básicamente caricaturas, por lo que, una vez pasada la fiebre de los espías cinematográficos, la serie llegó a su fin.