Las campañas de marketing, el merchandising y los resultados de taquilla de la sexta aventura oficial de James Bond

Antes de completarse la producción de 007: Al servicio secreto de Su Majestad, George Lazenby sorprendió a los productores diciéndoles que esta sería su primera y última incursión como James Bond. Influenciado por malos consejeros radicales que le convencieron de que 007 nunca sobreviviría a los 70, Lazenby pensó que interpretando una única vez a Bond le aseguraría el futuro como estrella mundial. Ignorando la advertencia de Cubby Broccoli en la que le decía que primero necesitaba establecer una trayectoria, rechazó firmar un acuerdo por varias películas, obligando así a promocionar 007: Al servicio secreto de Su Majestad con un protagonista que no iba a repetir. Esto fue una pesadilla para el departamento de marketing, que optó por enfatizar el personaje de James Bond a expensas del actor Lazenby.

   

En consecuencia, el teaser póster americano (arriba) omitió la cara de Lazenby y la reemplazó por una silueta. Su nombre también se movió bajo los títulos, dejando el ‘James Bond 007’ en un primer plano. Lazenby apareció en los magníficos pósters habituales de lanzamiento para cines, que fue maravillosamente diseñado por Frank McCarthy y Robert McGinnis. Se produjeron tres pequeños extras mostrando la producción tras las cámaras de la película: “Shot on Ice” que cubría la carrera de coches en el circuito con Tracy; “Above it all” que mostraba los atrevidos métodos de rodaje del cámara Johnny Jordan en el momento de filmar la secuencia de esquí suspendido de un arnés bajo un helicóptero; y “Swiss Movement” centrado en entrevistas al reparto.

George Lazenby se dejó barba para distanciarse lo más posible de la imagen de James Bond, asistiendo así al estreno de la película en el cine Odeón, con la presencia de la realeza inglesa. Según afirmó, sólo asistió al estreno para no defraudar a la realeza.

Aún sin la colaboración de Lazenby, no se escatimaron medios para la difusión de la película: se realizaron 1.700 copias para la exhibición mundial, lo que supuso un coste de 350.000 libras. En la publicidad internacional se invirtió un millón de libras esterlinas.

Una de las estrategias promocionales fue invitar a la prensa y televisiones internacionales (incluyendo a la televisión española) al rodaje en el espectacular decorado de Piz Gloria.

Para España se preparó la habitual guía para exhibidores que os podéis descargar haciendo clic aquí (42,76 MB) con datos de la película, de los actores, con guiones radiofónicos y frases publicitarias.

La distribuidora C.B. Films organizó con ámbito nacional el concurso “Viaje con James Bond”, en colaboración con las Oficinas de Turismo Suizo y Portugués, cuyos premios más importantes eran sendos viajes a Suiza y a Portugal, además de otros premios secundarios tales como anillos de boda, discos y fotos. Para participar había que contestar a un cuestionario de 007 preguntas. Asimismo, el mencionado “anillo de James Bond” se ofrecía como promoción a las espectadoras de determinadas sesiones.

El 18 de marzo de 1970 se anunció el fallo del concurso con los nombres de los ganadores, publicado en prensa:

     

 

Por su parte, la marca de chocolates Tobler, que aparece como “product placement” en las escenas del tren en la estación de los Alpes, se publicitó con este hecho. También realizó una promoción de sus productos ofreciéndolos gratuitamente a los espectadores de la sesión  de estreno en algunos cines. Entre los espectadores que rellenaron un boletín se sortearon diez estuches de chocolates Tobler.

La debacle de la caída de Lazenby pareció afectar al merchandising, ya que se produjeron pocos coleccionables aparte de la banda sonora y el libro de la película. Por este motivo, los objetos de 007: Al servicio secreto de Su Majestad son muy preciados y se cotizan mucho dentro del circuito de fans. Entre los más interesantes que se produjeron estaba una línea de coches de Corgi Toys, que presentaron el Cougar de Tracy, el Volkswagon de Campbell, dos bobsleds (uno con el escudo del Piz Gloria de Blofeld y, otro, con el logo de 007) y dos sets de regalos que hoy se encuentran entre los más raros de todos los coleccionables.

Se rumorea que una réplica del anillo de boda de Tracy con las palabras ‘We have all the time in the world’ fue producida por Arts Galore de Londres. Hasta el momento, nadie ha podido verificar si el producto se produjo realmente, ya que ninguno ha aparecido en el mercado internacional de coleccionistas (su valor sería tal que podría ser cambiado por el anillo de bodas verdadero).

Una de las mayores injusticias referentes a 007: Al servicio secreto de Su Majestad es la creencia generalizada de que fue un desastre de taquilla. De hecho, con más de 80 millones de dólares de beneficios en todo el mundo fue un logro considerable para una película de 7 millones de presupuesto. Lo que es cierto es que 007: Al servicio secreto de Su Majestad tuvo una repercusión más débil que las anteriores películas Bond. Las variadas reacciones críticas fueron las culpables, pero otro factor fue la duración de la película de dos horas y veinte minutos, que redujo el número de pases en los cines. El mercado americano se demostró particularmente débil calificando la película al mismo nivel que cualquier otra normal. Sin embargo, el entusiasmo de los fans de 007: Al servicio secreto de Su Majestad ha sido ampliamente demostrado con el éxito final de la película en el mercado particular.

Aquí tenéis algunas críticas de la prensa española de la época:

Crítica del diario ABC.

Crítica de la edición sevillana del diario ABC.

Crítica del diario vespertino Madrid.

Crítica del diario Eco de Canarias.

Crítica del diario La Vanguardia.