Notas de producción con la ficha técnica, el reparto, los antecedentes y la sinopsis de la séptima aventura oficial de James Bond

Ficha Técnica
 
Reparto
Origen
Gran Bretaña
James Bond
Sean Connery
Rodaje
1971
Tiffany Case
Jill St. John
Duración
119 Min
Ernst Stavro Blofeld
Charles Gray
Modo
Technicolor
Plenty O’Toole
Lana Wood
Formato
2:35 Panavision
M
Bernard Lee
Sonido
Mono
Willard White
Jimmy Dean
Producción
Eon
Danjaq Production
Burt Saxby
Bruce Cabot
Guion

Richard Maibum
Tom Mankiewicz

Sr. Kidd
Putter Smith
Sr. Wint
Bruce Glover
Realizador
Guy Hamilton
Moneypenny
Lois Maxwell
Director artist.
Jack Maxsted X
Felix Leiter
Norman Burton
Director foto
Ted Moore
Shady Tree
Leonard Barr
Decorador
Ken Adam
Bambi
Donna Garret
Ayud. decorac.
Peter Lamont
Tambor
Trina Parks
Ef. especiales
Leslie Hilman
Sir Donald Munger
Laurence Naismith
Especialistas

Paul Baxley

Peter Franks
Joe Robinson
Especialistas

Bob Simmons

Q
Desmond Llewelyn
Edición
Bert Bates
Dr. Metz
Joseph Furst
Créditos
Maurice Binder
Sra. Whistler
Margaret Lacey
Música
John Barry
Maxwell
Burt Metcalf
Tema
Shirley Bassey
Marie
Denise Perrier
Vestuario
Elsa Fennel
Morton Slumber
David Bauer

 

Antecedentes

Aunque existe la creencia generalizada de que el énfasis en el humor y los gadgets empezó con la llegada de Roger Moore como James Bond en Vive y deja morir, la verdad es que la tendencia empezó en realidad con Diamantes para la eternidad. Debido a que el noble experimento de hacer un épico 007 más humano en 007: Al servicio secreto de Su Majestad había resultado en beneficios de taquilla decepcionante, hubo una preocupación real ante la posibilidad de que Bond estuviera desfasado en una era de antihéroes vistos en películas tales como: Easy Rider, The Wild Bunch y Shaft. Broccoli y Saltzman se dieron cuenta de que tenían que hacer algo impresionante para despertar de nuevo el interés en la franquicia de 007. Aunque el actor americano John Gavin había sido contratado como el nuevo James Bond para Diamantes para la eternidad, los directores del estudio insistieron en que se hicieran todos los intentos posibles para convencer a Sean Connery de que volviera al papel.

La idea de Connery interpretando a Bond otra vez se consideraba una utopía. Su bien conocida aversión a la ‘Bondmania’ y a los paparazzi, combinaba con una creciente relación de tensión con Broccoli y Saltzman, parecían mantenerle fuera de consideración de forma permanente. Sin embargo, en el exitoso mundo de las películas – o la falta de éstas – se engendran extraños compañeros de cama y las recientes películas no Bond de Connery no se habían distinguido en la taquilla. Además, él estaba intentando encontrar fondos para la Scotish International Educational Trust, una organización caritativa que había inaugurado recientemente en su país natal. Tras repetidas propuestas, Connery sorprendió a la industria cinematográfica aceptando volver como Bond una vez más: por el entonces salario récord de 1 250 000 dólares más un porcentaje de los beneficios (Connery donó toda la cantidad a su organización caritativa).

Pese a la promoción, Diamantes para la eternidad no consiguió alcanzar las expectativas – al menos artísticamente. La decisión de introducir humor y personajes exagerados fue un paso en falso y, por primera vez, el guion es débil y no particularmente atrayente. A pesar del hecho de que el director de James Bond contra Goldfinger, Guy Hamilton, había vuelto, la película sufrió de una tendencia a no tomarse lo suficientemente en serio a ella misma y la batalla final, normalmente el clímax de una película Bond, es una secuencia poco inspirada sin acción espectacular.

Aún así, Diamantes para la eternidad demuestra tener muchos aspectos que la hacen entretenida. La secuencia precréditos en la que Bond persigue sin descanso a Blofeld (supuestamente debido al asesinato de su esposa) es extremadamente efectiva, los escenarios de Ken Adam son inigualables, y el tema de John Barry ayuda de forma magnífica a la atmósfera. La fuerza de la película reside en la seguridad de la presencia de Connery quien, a pesar del hecho de que su peso parece fluctuar de forma considerable a lo largo de la película, se las arregla para recuperar el mismo carisma que inyectó a 007 años antes. En resumen, Diamantes para la eternidad es una película entretenida, pero sus partes son más impresionantes que el todo.

La misión

Alguien está acaparando enormes cantidades de diamantes del mercado negro internacional. James Bond es asignado para encontrar quiénes son los ladrones y por qué los diamantes no han vuelto a la venta. Haciéndose pasar por contrabandista de diamantes, Bond viaja a Holanda para encontrarse con una pieza clave del circuito, la bella Tiffany Case. La pista le lleva hasta Las Vegas, donde Bond descubre que su archienemigo Blofeld se encuentra detrás del plan. Blofeld ha capturado y mantiene recluso al billonario y magnate Willard White asumiendo el control de su imperio. Desde ahí, ha supervisado el lanzamiento de un satélite con diamantes incrustados que tiene la capacidad de utilizar un láser letal que destruye ciudades desde el espacio exterior. Blofeld traslada sus operaciones a un yacimiento petrolero de la costa californiana, donde realiza una petición a las Naciones Unidas de un extravagante rescate o el satélite será utilizado para destruir Washington DC. Bond se enfrenta a su viejo enemigo en sus instalaciones, en medio de una batalla entre el ejército de Blofeld y los helicópteros de las fuerzas armadas americanas. Durante el caos, Bond exitosamente destruye el centro de control de Blofeld, desarmando al satélite, aunque la pregunta de cómo recuperar los diamantes del espacio sigue ahí.